Los afectados no eligieron esa solución, pero ahora las administraciones dicen ahora que fueron ellos

MAE denuncia que la solución habitacional que ha impuesto el Gobierno de Canarias indigna a todo el mundo.

En una reunión premeditada por los organizadores, y en la que se mostraron solo las opciones que le interesaba al organizador, se decidió que la reconstrucción sería en casas de hojalata
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Desde MAE queremos manifestar de forma rotunda que para todos nosotros es inadmisible que, tras un año de la erupción del volcán, se haya cerrado en falso la cuestión de la solución habitacional de los afectados por el volcán de Cumbre Vieja. 


Y es que nos tememos por cómo actúan las administraciones que tras la entrega de los contenedores de segunda mano dedicados al transporte de mercancías en barco y transformados ahora en viviendas, así como de las casas de madera, estas serán durante muchos años la única solución de los vecinos por lo que entendemos que las administraciones no han cumplido en absoluto con el compromiso de resolver el problema habitacional que debe garantizar el acceso a una vivienda digna y en condiciones al afectado, de forma que le permita reconstruir el hogar perdido.


Y es que sabiendo que una casa prefabricada de obra tarda cinco meses en levantarse, incluyendo el acondicionamiento del terreno, la solución propuesta por el ICAVI -Instituto Canario de Vivienda es sin duda una broma de mal gusto. “Cada día que transcurre, entendemos que esta solución es la opción más indigna y lamentable, y resulta del todo inasumible para una sociedad solidaria como es la nuestra".


Hemos de tener en cuenta que el afectado perdió su hogar, sus referencias vecinales y se encuentra traumatizado por ello. Y la respuesta de la administración ha sido la más sencilla y menos comprometida de todas por lo que desde MAE entendemos la situación como un alarde de falta de empatía de las administraciones.Y cabe preguntarse si acaso la pérdida de las viviendas por una catástrofe natural supone de facto un cambio radical en el concepto de vivienda digna para las personas.


En La Palma la vivienda, la casa terrera construida a mano por la familia y con ayuda de los vecinos, es un rasgo de identidad. Responde a nuestro carácter. Por lo tanto hasta ahora, ni las casas de madera prefabricadas, ni los contenedores de barco formaban parte ni encajan en nuestro paisaje insular, ni en la demanda ciudadana por una vivienda, ni tan siquiera en la oferta de vivienda pública ya que este modelo no se ha reproducido en ningún rincón del archipiélago salvo en ese rincón escondido, por la vergüenza, detrás del estadio municipal Aceró. Esa es la realidad, de la vergüenza que sienten por ellas las esconden y ni siquiera las visitan de forma oficial.


Nunca antes ninguna Administración trató de resolver el problema de la vivienda con esta solución, la cual además, por la propia ley del suelo de Canarias está prohibida instalarla en suelo rústico al presentar unas características estéticas que nada tienen que ver con las del entorno, con nuestra arquitectura tradicional. Por lo tanto, otra razón para que MAE se oponga a ellas.


Vivir en infraviviendas no puede ser una solución digna para nuestros vecinos. Para ninguno pero especialmente para aquellos que vivían en la zona rural, con sus huertas y animales, con sus jardines y canteros, y que ven que ahora viven entre hojalata, escondidos tras el asfalto y en situación de provisionalidad absoluta.


No deseamos entrar en cuestiones como la duración de contratos a todas luces insuficientes, o la gratuidad o no se servicios, ni en las paupérrimas dimensiones, la inexistencia de zonas de servidumbre, jardines o equipamiento, la ubicación y las demás condiciones, porque pareciera que damos legitimidad a las mismas.


Nuestro Presidente del Cabildo ha manifestado abiertamente que se ha gestionado erróneamente este aspecto de la crisis volcánica. Pareciese que estamos cerca de las elecciones. Pero en esto coincidimos con él. Y sin embargo está en sus únicas manos poder para cambiar las cosas claro está, si tuviese intención de hacerlo. De igual manera la Alcaldesa de Los Llanos podría haberse enfrentado a las administraciones superiores defendiendo la dignidad de sus vecinos, políticamente decidido acatar la orden de los superiores.


Porque sí, es perfectamente posible cambiar las cosas y revertir la situación. Sin duda se dispone de presupuesto, esto no es un problema para los cientos de millones que han llegado al albur del volcán. Y si no lo hubiera, se cambia el orden de prioridades, poniendo la construcción de vivienda en primer lugar.


El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane ha faltado a su deber de disponer de suelo en su patrimonio público. Y si no hubiera o fuera insuficiente, la herramienta legal de la expropiación forzosa es posible para resolver la urgente situación sobrevenida.


No hay que esperar a nada para poder construir en solares vacíos en los cascos urbanos y en continuidad de los actuales, ampliando sus límites. Así la ciudad actual acoge a sus nuevos vecinos, en contraposición a lo realizado hasta ahora, creando poblados marginales de desalojados.


Tampoco será excusa el planeamiento. Por decreto ley del Gobierno de Canarias, se podrá establecer la regulación necesaria. Urge ver grúas que levanten edificios, como siempre ha sucedido en todos lados, para que nuestra gente viva en viviendas dignas que hagan más llevadero el suelo de haber perdido por una catástrofe el arraigo vecinal perdido.


No queremos nada extraordinario, ni que se nos camufle la realidad con conceptos como vivienda alternativa y otros eufemismos que disfrazan la ineptitud y el trilerismo político de aquellos que tratan de atenuar esta lamentable solución. Es muy simple y el palmero tiene la solución, hacer las cosas como se hacía antes del volcán. Con decisión y empuje, y con sentido común. 


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