​Caminos de esperanza, por Borja Perdomo Hernández.

En 85 días, la acción de las coladas se había llevado por delante siglos de sueños, desvelos y sacrificios de generaciones de palmeros por hacer de esta tierra un lugar próspero
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Borja Perdomo


Al día siguiente que el volcán dejó de supurar lava, no dudamos un instante que era el momento de empezar a trabajar en la reconstrucción de las comunicaciones. En 85 días, la acción de las coladas se había llevado por delante siglos de sueños, desvelos y sacrificios de generaciones de palmeros por hacer de esta tierra un lugar próspero. Era el momento de levantarnos, mirar cara a cara al volcán y empezar a ganarle la partida con la máxima seguridad para las personas pero también con absoluta firmeza.


Y así nos empeñamos en recuperar sus arterias, las que permiten la comunicación en nuestro territorio, para que el corazón de la isla recuperara la fuerza de su latido. A día de hoy, poco más de medio año después de que terminara la mayor de las pesadillas que hemos sufrido en nuestra historia reciente, el Cabildo de La Palma ha podido reconstruir más de una decena de caminos, al borde de la colada, para dar acceso a zonas de viviendas que quedaron aisladas.


Una vez recopilada toda la información científica y técnica necesaria, empezamos también con la misma determinación a caminar sobre las coladas para unir la zona sur y norte, con una carretera que ya está operativa para determinadas franjas horarias, entre La Laguna y Las Norias, y que confiamos que a principios del próximo mes de agosto pueda estar en pleno funcionamiento. Sé que es insuficiente dada la magnitud de la catástrofe, pero con el corazón en la mano y consciente de que he cometido fallos, se está dando todo lo mejor para que con la mayor rapidez se recuperen las comunicaciones en La Palma.


En este proceso de reconstrucción vivimos un auténtico patriotismo palmero. Las empresas de la Isla, los profesionales implicados y técnicos del Cabildo y del conjunto de las administraciones trabajan sin descanso para que La Palma recupere toda su vitalidad en el menor tiempo posible. Y no ha sido fácil. Trabajar sobre terrenos donde se miden más de quinientos grados de temperatura, sin experiencia previa en esta materia y en coladas que superan los treinta metros de altura, solo se puede explicar por el amor y compromiso que sienten por nuestra tierra.


En esta tarea hemos encontrado la complicidad y el respaldo del Gobierno de España y Canarias, con actuaciones como la carretera de la costa, que desde el Cabildo de La Palma consideramos imprescindible para la recuperación socioeconómica del Valle de Aridane. Además de los ayuntamientos, que están recuperando los servicios públicos esenciales que destruyó la acción del volcán.


La moral de victoria se está imponiendo a la desolación. Con cada vía que abrimos, fluye la esperanza. La Laguna, San Isidro, La Aldea, Marta, La Majada (...), palada a palada, se han ido recuperando estos caminos de esperanza. Queda mucho por hacer pero no vamos a parar hasta que el Valle de Aridane cuente con unas comunicaciones mejores de las que disponía antes del 19 de Septiembre de 2021.


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