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​2021 - Hagamos historia, por Jonathan Felipe.

Jonathan Felipe , alcalde del municipio de Breña Alta nos deja un artículo de opinión sobre la erupción del Volcán de Cumbre Vieja.​
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Jonathan Felipe 2


Los Neandertales no sobrevivieron a la Europa Glaciar y desaparecieron como especie. Podemos echarle la culpa a la evolución, a la selección natural o a la propia naturaleza. ¡Claro! Esto siempre visto con retrospectiva, desde nuestro siglo, porque hace 1.500 millones de años la especie se impulsaba instintivamente, sin lamentaciones, con el objetivo de llegar hasta aquí.


Así, con instinto, trabajo, lucha y el conocimiento y experiencia que transmite la propia evolución, llegó el ser humano a vivir entre volcanes y asentó su vida en unas islas llamadas afortunadas, alrededor de sectores económicos que han ido diversificándose en el tiempo.


Basta con observar nuestro relieve y nuestros paisajes para contabilizar la gran cantidad de volcanes que han formado nuestro entorno, y que han visto nuestros antepasados. De hecho, algunos de los que hoy conviven con nosotros han vivido hasta tres erupciones. Sin embargo, nuestros abuelos, lejos de achantarse, siguieron construyendo familia, generaciones, aprovechando las oportunidades y dejando atrás la adversidad, haciendo uso de la frase que define a la propia especie: “Lo que no nos mata, nos hace más fuertes”. Justamente lo que no pudieron decir los Neandertales. Y si algo podemos celebrar del volcán que surgió en Cumbre Vieja es que no pudo con la vida de tantísimas personas que se localizaban en las zonas afectadas, nuestros compatriotas.


Y es que la evolución ha ganado en “sapiens”, según los antropólogos, y así se demuestra en el gran trabajo que han hecho los científicos durante todo el proceso eruptivo. Pero este ha sido un proceso que nos cautiva y nos impulsa a seguir ganando en emoción, en empatía, en solidaridad. Esa que han demostrado todos los héroes de la pandemia, desde profesionales hasta anónimos, y la que han transmitido, hasta el punto, como digo, de emocionar, todas las personas que se han volcado con nuestra gente y nuestra Isla. Sin los cuales, quizás, estaríamos haciendo otro balance.


Los políticos, como se nos llama, los responsables públicos, como prefiero llamarnos, debemos escuchar las voces de los afectados y de los expertos, técnicos y profesionales, para conciliar las emociones de cada una de las personas involucradas, con las medidas orientativas, jurídicas y técnicas que les dé las respuestas adecuadas. 


La unidad de la que se habla, la entiendo, como la canalización de una emoción que estoy seguro que tenemos todos, para con sapiencia y la humildad del trabajo en equipo, atender a otra época histórica de la humanidad, en una de las tierras dónde la naturaleza quiere seguir abriéndose espacio para la efectiva pervivencia del ser humano, en este caso el “Homo Fortis Palmarius”, el palmero fuerte, que se enfrenta a un gran reto, pero a una oportunidad de hacer Historia. ¡Hagamos Historia!

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