Mulan o cómo huir de 1998.

​Nuestro colaborador Angharad Morgan nos trae esta semana otro apasionante artículo sobre el mundo del Cine.
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Mulan 1


Ha llegado la nueva versión de ‘Mulan’ en acción real directamente a streaming y acompañada de polémica. Más allá de las cuestiones empresariales, la película se ha convertido en uno de los acontecimientos cinematográficos del año y, para bien o para mal, no ha podido escapar a las comparaciones del clásico de Disney de 1998, casi siempre de una manera torticera e injusta.



No vamos a entrar en cuál de las dos versiones es mejor, ya que la película de 2020 es una aproximación completamente distinta (con ciertas analogías, evidentemente a la de animación) y que bebe más de otras fuentes narrativas (especialmente el cine chino) que del propio clásico. Tampoco voy a entrar en la idoneidad de la ausencia o no de Mushu o de si debería haber mantenido el espíritu musical, a pesar de que la BSO de 1998 tiene algunas de las mejores canciones de la factoría del ratón Mickey. Por ello, estamos ante una buena película, sólida y convincente, aunque lejos de ser una gran película.


En esta versión, Mulan es una joven que ha ido reprimiendo sus virtudes (el qì) para intentar encajar en la sociedad y la película se convierte en una lucha de la protagonista entre lo que debería ser y lo que realmente es, dando profundidad al viaje del héroe hasta que abraza su destino. En todo ello es vital el nuevo personaje (¿villana?) Xian Lang (Personaje interpretado por Gong Li que pide más presencia, más aprovechamiento y que, al final, nos deja un poco indiferente), que más que antagonista es el reflejo de nuestra protagonista. 


El verdadero villano, Bori Khan (Jason Scott Lee) tiene presencia pero termina convirtiéndose en un personaje plano, obsesionado con la venganza pero que no está aprovechado en absoluto. Tampoco tienen mucho peso el resto de secundarios, a excepción de los padres de Mulan y un Donnie Yen como comandante que se mueve en una ambigüedad interesante sobre el secreto de la protagonista. A pesar de ello, y del gran reparto de actores asiáticos que Disney ha logrado juntar, debemos pedir más en el resultado global.


Todo este viaje interno viene acompañado de un acabado visual fantástico y que recuerda a películas como ‘Tigre y Dragón’ o ‘La Casa de las Dagas Voladoras’ pero sin regodearse en esa estética tan característica, a un tratamiento del qì similar a la Fuerza en ‘Star Wars’ y a cierta precipitación de a algunos acontecimientos pero que no deslucen el resultado final.



En resumen, Niki Caro (si no han visto su película ‘Whale Rider’ no se la pierdan) nos regala una obra solvente, con voz y personalidad propia, con una convincente Liu Yifei como Mulan y que carga con todo el peso humano y mitológico de la historia. Una película para disfrutar y que puede inaugurar una nueva forma de ver cine (o no).



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