​¿Qué ha pasado con la tradición retratista europea en las monarquías? Por Ismael Francisco Sánchez.

Nuestro colaborador Ismael Francisco Sánchez nos trae esta semana un nuevo artículo sobre la tradición retratista monárquica.
|

154993358 1153172628472914 6167109900475313828 n

Óleos realizados por Ismael Francisco Sánchez. 


Si nos paramos a pensar, podemos darnos cuenta de que las monarquías europeas tienen en boga la horrible guilladura de sustituir los retratos originalmente hechos en pinturas para ser simplemente fotografiados y denominados como “retrato oficial”, dejando de lado la insigne tradición pictórica europea que tanto nos hizo destacar de cualquier otro continente para siempre.



Podemos preguntarnos el motivo de ese cambio, y es muy simple; o se trata de una tendencia inducida por la modernidad u debido al rechazo por el canon apolíneo usado generalmente por la monarquía de los siglos XVII y XVIII que denota una tergiversada autofilia por parte de la sociedad moderna que ha mezclado belleza artística con política.


En cualquier efigie del siglo XXI de cualquier monarca europeo encontramos dos características fundamentales: el pintor se basa en una instantánea común y no tomando como referencia al posante directamente al natural como el academicismo alecciona. Este tipo de retratos están representados sin elementos simbólicos, transmitiendo mediante la carencia de elementos una triste visión de la obra, omitiendo el fondo y cubrir con una pincelada pobre e uniforme (noción equivocada para un cuadro expresivo, usando además estilos hiperrealistas (realismo fotográfico) u la “inadecuada” técnica de la acuarela. 


156042244 453241502757689 7396793600804539702 n



¿Dónde han quedado los equinos, las espadas, los paisajes sobrecogedores, los emblemas, las sublimes armaduras, y las pinceladas sueltas? La realeza ha dejado de lado la idea de mostrarse en representaciones como personajes poderosos para ser simplemente retratados de una manera contemporánea y hampartista, algo que hace de la pintura una menudencia de feria al nivel del sinnúmero.



El argumento más sólido a nivel privativo gira entorno a los beneficios de poseer un cuadro, en primer lugar el privilegio de estar inmortalizado de forma exclusiva e irrepetible y poder lucrarse favorecidamente de ello; la nobleza tiene a disposición la posibilidad de poder marcar la diferencia entre cualquier otra corona europea mediante el medio aquí mencionado, cual serviría para plantar un alto en la Historia del Arte (que tan en decadencia se encuentra) a favor de rescatar la tradición por antonomasia de las artes retratistas, y así poder reestablecer nuevamente el oficio del pintor de cámara¹ (cual murió en España en el año 1894 con la muerte de Madrazo² y en Europa con Caarl Haag³ en 1915 cual fue pintor de la reina Victoria) y creando concursos a nivel nacional para generar una competencia entre los pintores platino, quedando así el más apto; tal y como se hacía en las cortes de Madrid en el Siglo de Oro y del cual el celebérrimo artista Diego Velázquez hizo su agosto. 


Comentarios