El Frikismo o ir más allá de un Disfraz...Por Angharad Morgan.

El frikismo es una declaración de amor, no necesariamente extravagante.
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El pasado 25 de mayo celebrábamos el día del orgullo friki. Como bien saben, es la fecha elegida porque conmemora el estreno de ‘Star Wars’, la primera película de la saga en 1977. Pero el efecto friki es muy anterior, ya que define la obsesión o el interés desmedido en un tema o afición.



Por lo que podemos encontrarnos frikis de animes japoneses, de novelas norteamericanas o tebeos de superhéroes. Sin ir más lejos, yo, en mi infancia (y todavía hoy) podría haber sido un friki de las aventuras de ‘Mortadelo y Filemón’ o de los libros de ‘Barco de Vapor’, que poblaban las repisas de mi habitación. Sin embargo, hoy en día, cualquiera se considera friki teniendo un funko, unos DVDs o una camiseta de superman. Y el frikismo es algo más que eso.


El frikismo es una declaración de amor, no necesariamente extravagante. Puedes mostrar ese amor por Shakespeare o por ‘Star Trek’, siendo igualmente friki, convirtiéndote en un enamorado experto sobre cualquier tema que te apasione.


Este fenómeno ya estaba presente en el lejano oriente, especialmente en Japón, gracias al manga y al anime, también en EEUU con el mundo del cómic y, en menor medida ‘Star Trek’ y alguna otra serie televisiva, pero su globalización llegó, especialmente al resto de occidente, gracias a la susodicha ‘Star Wars’ y, posteriormente, con dos fenómenos como ‘El Señor de Los Anillos’ y el universo cinematográfico ‘Marvel’. No incluyo a ‘DC’ porque, si bien sus personajes son muy conocidos y sus cómics también, no han tenido tanta profusión en el mundo cinematográfico.


Quiero centrarme y reivindicar en el fenómeno más reciente que son las más de dos decenas (de momento) que son las películas de ‘Marvel’. Más allá del espectáculo, el cine de entretenimiento, el CGI y el negocio, las películas de la casa de las ideas son, algunas mejores que otras, buenas películas, incluso, alguna de ellas, grandes películas. Pero, sobre todo, el mérito que tiene ‘Marvel’ es construir una gran historia duradera en el tiempo y casi podemos verlas como una sola película, una obra magna.


Con esto no voy a enunciar una lista de mejor a peor (de eso internet está lleno) pero si quiero rastrear rasgos de buen cine en la mayoría de ellas. Primero, la profundidad humana de los superhéroes. Los protagonistas no son solo superhombres o supermáquinas que salvan el mundo, sino que sienten, tienen conflictos morales, familias ocultas, pasados oscuros, toman decisiones discutibles e, incluso, tontean con el bando contrario o estallan de ira. Esto es posible, sobre todo, por una mirada moderna al cómic antiguo, intercalar historias más recientes y una gran elección de actores, capaces de dar una serie de matices a sus interpretaciones, más allá de ganar a los malos.


Segundo, la cantidad de géneros que podemos ver en todas las películas, desde Road movies, películas de espías, westerns o serie B. Las películas de ‘Marvel’ están muy bien trabajadas y se nota en el producto final, que bebe de un sinfín de referencias, no solo cinematográficas. Tercero, ver morir a los héroes. Ni siquiera Nolan se atrevió a matar a Batman, sin embargo, en la serie de películas que nos ocupa, hemos visto morir a algunos personajes importantes, llegando la cumbre en ‘Endgame’.



Por último, la conjunción entre entretenimiento y calidad, con altibajos, pero, en general, las películas están muy bien hechas, con empaque, bien narradas y con una capacidad de crear hype que hace que muchos estemos deseosos de las siguientes, sin necesidad de ser conocedor de los cómics.


Asimismo, quiero aclarar que uno de los defectos que tiene ‘Marvel’ es la construcción de sus villanos. A excepción de Loki, Thanos,Hela o alguno más, los malos de las películas suelen ser bastante planos y no están a la altura de sus antagonistas. Y esto es extensible, también, a las series.



Por último, solo quiero recomendarles que se acerque a las películas de ‘Marvel’, sin prejuicios y sin falsas expectativas. Solo dejarse llevar, disfrutar de la experiencia y enamorarse de los personajes. No es necesario, verlas en orden, aunque sí recomendable, pero, si tuviera que elegir una, sería ‘El Soldado de Invierno’, quizá la película menos marveliana de todas.


Angharad Morgan

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