Clint Eastwood y el Héroe de a Pie...Por Angharad Morgan.

​Nuevo artículo de nuestro colaborador Angharad Morgan, que nos habla de Clint Eastwood.
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El maestro Clint Eastwood cumple es mes 90 años, llevados de una manera envidiable y haciendo lo que más le gusta: cine. Y normalmente cine del bueno. Es cierto que algunos anhelamos una última obra maestra del genio y parece que nunca llega, pero por el camino nos va regalando alguna película notable. Es el caso de su última obra: ‘Richard Jewell’. Parte de una premisa ya conocida de Eastwood: el trabajador común convertido en héroe pero que tiene que luchar contra la administración y el periodismo



Todo este planteamiento se mostró fallido en películas anteriores como ‘American Sniper’, aunque asomaba en momentos estimables en ‘Sully’. Pero ‘Richard Jewell’ es la película más completa y humana de este grupo de obras y, tras una película interesante como ‘Mula’ parece que el maestro recupera ese pulso narrativo vibrante, clásico y siempre vigente mostrando la lucha de nuestro héroe, en este caso un guardia de seguridad pasado de peso, con pocas luces y apegado a su madre que logra salvar muchas vidas en el atentado de Centennial Olympic Park en 1996, contra la prensa que busca el titular fácil obviando la verdad y contra el propio FBI.


Como siempre, Eastwood también nos muestra la otra cara del héroe, como se enfrenta a sus propios miedos y dudas y la cara más cínica de la sociedad a la que se enfrenta. Durante el metraje, notamos la mano de su director y muchos de los temas que le han obsesionado en sus últimos años como la transformación del héroe en villano, la mentira en los medios y la posverdad y la administración contra el ciudadano. Todo esto construye un conjunto dramático, sólido, muy disfrutable y que nos convence que Clint Eastwood, a pesar de títulos fallidos en sus últimos años, siguen manteniendo la forma y, quien sabe, puede que nos regale una nueva obras maestra en el futuro. Mención especial merecen los trabajos de Kathy Bathes como madre del protagonista y Sam Rokwell como su abogado.


Aprovechando la última película de Clint Eastwood, vamos a repasar y recomendar alguna de sus películas. No soy amigo de listas ni de la frase tan manida de “películas que debes ver antes de morir”. El cine es una experiencia para disfrutar, sin prejuicios y sin pretensiones moralistas o de superioridad ideológica o intelectual. Prácticamente todas las películas del maestro se pueden paladear con disfrute y siempre se puede apreciar cine con mayúsculas. Aquí van unas pocas.


‘El Sargento de Hierro’ (1986). No es, ni mucho menos, una obra maestra, pero fue una película que consagró a Clint Eastwood como uno de los mejores directores del momento. Película divida en dos partes (¿a quién no le viene a la mente ‘La Chaqueta Metálica de Kubrick solo un año después). La primera, la instrucción de un joven pelotón por un veterano de la guerra de Corea y la segunda, una parte bélica pura con la invasión de la isla de Granada. La primera parte es bastante más interesante que apunta a los tics que veremos en el cine posterior de Eastwood: el héroe que se redime de su pasado; la lucha contra el poder establecido... Una película interesante que dio paso, solo dos años después a la gran obra maestra que es ‘Bird’.



‘Cazador blanco, corazón negro’ (1990). Homenaje de Clint Eastwood a John Huston, contando los meses previos al rodaje de ‘La Reina de África’. Una película llena de belleza y oscuridad, como los sentimientos del protagonista que solo se muestran al final. La obsesión del protagonista en cazar elefantes por encima del rodaje de la película recuerda, en algunos momentos, a la propia ‘Moby Dick’ de Huston. Otra pequeña joya que nos abrió el camino a tres obras maestras de Clint Eastwood.


En 1992, 1993 y 1995, Clint Eastwood dirigió tres obras maestras absolutas, tres de las mejores películas de los noventa: ‘Sin Perdón’, ‘Un Mundo Perfecto’ y ‘Los Puentes de Madison’. No voy a extenderme en ellas porque se ha escrito y analizado mucho sobre ellas, pero quiero destacar la parte final de ‘Sin Perdón’, desde que Will Munny empieza a beber, tras años sin hacerlo, y llega al bar del pueblo. Que ‘Un Mundo Perfecto’ es una road movie con aires de western que une a un delincuente y a un niño, ambos sin padre, y que sus momentos finales son puñetazos directos al estómago. Y que ‘Los Puentes de Madison’ es una de las historias de amor más bonitas jamás realizadas, alejada de artificios y con la escena de las camionetas y la lluvia que es puro arte cinematográfico.


Durante el resto de los noventa, Clint Eastwood nos regaló un puñado de buenas películas, hasta que en 2003 volvió a golpearnos con otra obra maestra como ‘Mystic River’. La historia de tres huérfanos que salen adelante de maneras distintas tras los abusos que sufrió uno de ellos. Este arrastró sus traumas hasta la edad adulta; otro, un delincuente expresidiario (casi un mafioso) cuya hija es asesinada; un tercero que es policía y es abandonado por su mujer. 


La película se construye en torno a la investigación del asesinato y como se relacionan tres parejas: el personaje de Tim Robbins y su mujer; el de Sean Penn y su esposa; y el de Kevin Bacon y su compañero policía. (Por cierto, en ‘Richard Jewell’ pasa algo parecido con su protagonista y su madre, el abogado y su secretaria, y el agente del FBI y una periodista). Más allá de un thriller policíaco, y del trío protagonista a lo ‘El bueno, el feo y el malo’, ‘Mystic River’ se adentra en el alma humana y en sus rincones más oscuros hasta un final que nos enfrenta a nuestra propia moralidad. 



En 2008, Eastwood nos ofreció dos películas diferentes. ‘El intercambio’ y ‘Gran Torino’. La primera fue eclipsada por la gran obra maestra que fue la segunda, que vuelve a ahondar en el hombre atormentado por su pasado, incapaz de comprender a su familia y que encuentra el cariño y la redención en el lugar más inesperado. No se la pierdan. Pero quiero destacar ‘El Intercambio’. Una obra mayúscula, con la mejor interpretación de la carrera de Angelina Jolie y con una elegancia supina en todo su metraje, mostrando una vez más la lucha de nuestra heroína contra todo y todos por recuperar a su hijo, con un viaje que va desde el terror hasta la esperanza.


Y no, no me he olvidado de la mejor película de los últimos treinta años, de esa película que te golpea y te golpea, plano tras plano, escena tras escena y que te deja KO en su final. Esa obra inmortal de la historia del cine nos llegó en 2004 y es ‘Million Dollar Baby’. Se me acaban los calificativos para catalogar esta obra maestra rotunda. Una película que nos lleva desde la esperanza de una chica que no tiene nada, que cumple sus sueños y que la vida la golpea de la manera más cruel. Una vez más, el maestro nos regala un trío protagonista, especialmente, el personaje del propio Clint Eastwood, con muchos paralelismos con el de ‘Sin Perdón’ o la posterior ‘Gran Torino’ que alcanza la ¿redención? sacrificando gran parte de su humanidad.


Además del gran homenaje que es la película a otra obra maestra como ‘El Hombre Tranquilo’ de otro genio como John Ford. Todavía recuerdo la primera vez que la vi el día de su estreno: salí del cine y no fui capaz de articular palabra hasta que llegué a casa. Por supuesto, al día siguiente volví al cine. Por favor, no dejen de verla.



Evidentemente, he dejado de hablar de algunas películas que merecerían estar aquí. Puede que más adelante vuelva sobre el tema. Quizá cuando Clint Easwood vuelva a cumplir años o nos regale otra obra cumbre. Pero insisto, casi cualquier película de este director merece la pena disfrutarla y debemos intentar no comparar unas con otras. No sería justo. Ningún autor tiene el 100% de obras maestras y si comparamos sus obras menores con las mayores, las primeras siempre van a perder. Así que mejor admirar sin prejuicios, disfrutar sin pretensiones y bucear en el cine de Clint Eastwood, este último gran clásico moderno que, al igual que sus inspiradores John Ford y Akira Kurosawa, sus películas, a pesar de los años, están siempre vigentes.


Angharad Morgan


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