El derbi canario nos deja un empate que no sabe a nada (0-0).

El mejor ambiente en la grada con más de veite mil personas.
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Fotografía cortesía de UD Las Palmas.


El derbi acabó en tablas. Las Palmas no remató un partido que jugó en superioridad durante muchos minutos. El Tenerife se impuso en defensa y no hubo goles, porque las oportunidades en una y otra área, esta tarde, no existieron. Siete canarios en la alineación titular de la UD Las Palmas. El mejor ambiente en la grada con más de veite mil personas. En los amarillos debutaba Tana con el número 21 a la espalda, Rubén Castro volvía a la titularidad, y Galarreta regresaba tras la lesión. En defensa, la lesión de Martín Mantovani obligó a Pepe Mel a poner a Mauricio Lemos junto a Aythami Artiles.



El primer susto lo dio el Tenerife con un remate a bocajarro de Dani Gómez que Álvaro Valles tapó con el cuerpo (min. 12). A Las Palmas le costaba generar fútbol, mientras que el equipo visitante se encontraba cómodo defendiendo y saliendo a la contra.Empezó otro partido con la expulsión de Carlos Ruiz por roja directa en el minuto 21. El defensor tinerfeño derribó a Rubén Castro cuando este encaraba solo la portería defendida por Dani Hernández. Pedri remató cruzado en el minuto 28 enviando el meta visitante a córner. Las Palmas acorraló a un Tenerife, que hasta la expulsión había interpretado mejor el partido.


El fútbol fluído que Pepe Mel prentendía no aparecía. Demasiada lentitud en la salida de balón y pocos espacios para soprender a un rival bien posicionado. Al descanso se llegó con el 0-0 inicial. La segunda parte fue un monólogo de Las Palmas con posesión de balón, pero con poca claridad de ideas. El Tenerife dejaba pasar los minutos. Se cerraba bien atrás e intentaba que algún balón largo fuera aprovecahdo por alguno de sus puntas. Mel movió el banquillo. Quitó a Lemos y dio entrada a Srnic para buscar más profundidad. Benito Ramírez probó fortuna desde fuera del área y se encontró con una buena respuesta de Dani Hernández.



El partido siguió donde quería el Tenerife, lejos de su portería. A Las Palmas le podía más la ansiedad. En el juego aéreo el cuadro blanquiazul siempre salía ganador y a pesar que tanto Benito, Pedri y luego Varela movían la pelota de un lado a otro, pero no llegaban las ocasiones. El derbi acabó en un justo emapate a cero como ya ocurriera en la primera vuelta en el estadio Heliodoro Rodríguez López.


Fuente ; UD Las Palmas.



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