Pacma acusa al Cabildo de Gran Canaria de extremismo y pide​ que paralicen las Apañadas.

El Partido Animalista aboga por un control ético de la población caprina en Guguy, que ha pasado de 300 a 77 ejemplares.
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El Partido Animalista (PACMA) acusa al Cabildo de Gran Canaria de exterminar a las cabras de Guguy, reduciendo su población a una cuarta parte durante el último año. La formación presidida por Silvia Barquero solicita que paralicen, de manera inmediata, las apañadas, así como la pretensión de llevar estas actuaciones a Inagua y Tamadaba, que costará a las arcas públicas 1,3 millones de euros.


En declaraciones realizadas el pasado mes de febrero, el consejero de Medioambiente, Miguel Ángel Rodríguez, aseguraba que muchas de estas cabras son fruto del abandono “por malas prácticas ganaderas, al escaparse de los corrales, perderse o bien cuando un ganadero se jubila y las suelta”. En este sentido, la coordinadora de PACMA en Las Palmas, Iris Sánchez, recalca que “si el inicio del problema se encuentra en el abandono y malas prácticas de los ganaderos, deberán ser a ellos a quienes se les sancione y se les responsabilice de sus actos. Las cabras no han de pagar con su vida la negligencia de los ganaderos”, sentencia.


El Partido Animalista aboga por realizar un control ético de la población caprina, donde la muerte nunca tenga cabida, a través de métodos esterilizantes que harían, a medio y largo plazo, que la cantidad de cabras se reduzca sin la necesidad de recurrir a la persecución y hostigamiento que producen las apañadas.Esta lucha entre los animalistas y el Cabildo viene de lejos, desde que el anterior consejero, Juan Manuel Brito, amparándose en no perder la subvención europea del Proyecto Life+Guguy para la repoblación de fauna autóctona amenazada, decidiera eliminar a los animales a toda costa, recurriendo incluso a francotiradores profesionales que dispararon sin piedad dejando a su paso a muchas cabras agonizantes.


“Les aterroriza perder una financiación europea, estamos ante un grave caso de insensibilidad y de vulneración de los derechos de los animales más básicos: vivir en libertad” apunta Iris Sánchez, quien recuerda que desde 2016 al presente año se ha pasado de 20 a más de 80 apañadores voluntarios.“Estas cabras viven en libertad y tienen construidos lazos sociales y familiares. Aunque ya no se les dispare, con las apañadas los animales son destinados al consumo humano por lo que, igualmente, se las termina matando”.


PACMA sostiene que en Cataluña se está usando GonaCon como método alternativo a la caza para gestionar la superpoblación de jabalíes y que, si el problema real es que se están comiendo las plantas, se podrían colocar vallados resistentes. “Hemos solicitado una reunión con el consejero para trasladarle nuestras propuestas, mucho más éticas y respetuosas con los animales, pero aún seguimos a la espera de que nos la conceda”.


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