​El chaleco del piloto americano John Carr, rescatado en la isla en la Segunda Guerra Mundial, ya forma parte de la colección del Museo Naval de La Palma.

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La historia tuvo lugar en 1944. John Carr era un joven piloto norteamericano con base en el portaaviones US Block Island, que patrullaba el Atlántico central para proteger los convoyes aliados de los ataques alemanes. Precisamente un submarino alemán hundió el portaaviones mientras seis de sus aviones patrullaban en el aire; de la media docena de aeronaves, sólo dos fueron rescatados un piloto llegó a Madeira y Carr amerizó frente a la costa de Tijarafe, donde dos pescadores le salvaron tras pasar una dura noche en una baja del litoral.


Los dos hijos del antiguo piloto, Douglas Carr y Elizabeth Leverson, han estado presentes en La Palma en los actos en recuerdo de su padre, el único piloto aliado rescatado en España en la Segunda Guerra Mundial.


Los hijos de Carr han asistido en Tijarafe al descubrimiento de un memorial en recuerdo de la aventura de su padre, en la costa de este municipio del noroeste insular, donde han conocido a los descendientes de los pescadores que rescataron a su progenitor y al impulsor de este encuentro, el vecino de Tijarafe Raúl Aguiar, quien conocedor de la historia contactó con la familia Carr y gestionó la donación y la visita de sus hijos.


Posteriormente, los descendientes de Carr, junto a autoridades de Tijarafe, se han desplazado a Santa Cruz. En la capital, han asistido a la presentación de la vitrina con el chaleco salvavidas que su padre llevaba cuando fue rescatado.


La vitrina contiene el chaleco y una pantalla con una colección de imágenes de Carr, además de un panel en el que se detalla esta historia que queda de esta manera fijada en la historia. Los familia del piloto, quien falleció en mayo pasado con más de noventa años de edad, han donado al Museo no sólo el chaleco, sino una colección de fotografías y recortes de prensa de la época, en los que aparece John Carr. 


Este recibió una de las mayores condecoraciones norteamericanas, la medalla de honor del Congreso, por su destacado papel en la contienda bélica que enfrentó a los aliados y a las potencias del eje, encabezadas por Alemania en Europa y Japón en Asia, ya que Carr también combatió en el Pacífico. En el momento de la apertura de la vitrina, Los Doce de Su Majestad recrearon una guardia de honor caracterizados como soldados norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial, lo que contribuyó a dar mayor brillantez al acto.


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El alcalde de Santa Cruz de La Palma, Sergio Matos, agredeció a la familia Carr su generosidad por la cesión del chaleco y dijo que desde este momento la historia de su padre pasaba a ser parte de la de la isla, al quedar ya como parte de los fondos del Museo Naval. El alcalde además enlazó el chaleco de John Carr con la donación de la campana de La Verdad y la conexión de la isla con la costa este americana.2


Por su parte, la directora del Museo Naval, Carmen Concepción, mostró su felicidad por contar con esta pieza y con la mejora de los fondos del museo. Al acto también acudieron una representación de la Guarnición de Los Doce de su Majestad, los cuales se vistieron de Soldados de la época.


La hija del piloto, Elisabeth Leverson, se mostró emocionada por la hospitalidad con que han sido acogidos y se mostró orgullosa de que la memoria de su padre quede fundida con esta isla, en donde en su momento fue acogido y cuidado, tras una experiencia traumática en plena segunda guerra mundial.